En la bahía: disminuye el
Mangle y crece la erosión



Por Jaime Rodríguez

CHETUMAL.- Hay deslaves de tierra a lo largo del Boulevard Bahía, donde el mar ha erosionado grandes extensiones, provocando hundimientos en aceras y pavimento aledaño a la costa, aunque una extensa porción aún conserva el manglar a la orilla de la costa.
En el tramo del Boulevard Bahía frente a la Universidad de Quintana Roo, se notan los efectos de la erosión de la tierra y los deslaves de grandes porciones de acantilado, mientras que las porciones de áreas verdes se encuentran secas. Este panorama se presentó después del paso del huracán “Dean”, que derribó una gran cantidad de árboles. El mangle, como especie protegida, sobrevive en algunos puntos de la orilla de la Bahía, aunque ha desaparecido en amplias extensiones, como en la zona donde se construye la megaescultura (conocido antiguamente como “el gimnasio al aire libre” o “campo traviesa”).
Según un estudio realizado por El Colegio de la Frontera Sur publicado en el libro “El sistema ecológico de la Bahía de Chetumal/Corozal: costa occidental del Mar Caribe”, (2009), la vegetación del Santuario del Manatí incluye al Rhizophora mangle (mangle rojo), cuyos individuos pueden alcanzar una altura de 8 a 10 metros; también se compone de matorrales costeros, selva baja inundable, tasistales, tulares, carrizales y la selva mediana subperennifolia.
El estudio se titula “Vegetación costera del Santuario del Manatí” (pp. 41-44), y fue elaborado por O. Sánchez-Sánchez, G.A. Islebe y M. Valdez-Hernández. El documento describe la variedad de especies de manglar localizadas en el borde de la bahía de Chetumal, identificando a 11 especies de manglar pertenecientes a la familia Cyperaceae y Bromeliaceae. Se identifica al manglar de franja, localizado tierra adentro y cuyo componente principal es el Rhizophora mangle. Este se desarrolla en un sustrato arenoso y con bajo contenido de materia orgánica, permaneciendo inundado todo el año. Debido a la cercanía y a la alta radiación solar, se ocasiona una alta salinidad en el sustrato, misma que disminuye durante la época de lluvias. Como consecuencia del ambiente extremoso, aparecen individuos de baja estatura, entre 1 y 2 metros de altura, y con relativa baja densidad.
Este es el tipo de mangle que se encuentra cercano a la zona urbanizada de la bahía de Chetumal.
El diagnóstico del estudio reveló que debido a la continua urbanización y a las obras de construcción en la zona de la bahía de Chetumal, el mangle de franja ha sido afectado, desde la zona de la ampliación del Boulevard Bahía, extendiéndose hasta el poblado de Calderitas.
La basura es un problema adicional ya que la gente que vive en Calderitas utiliza los manglares como tiraderos, inclusive, cuando se realizan trabajos de limpieza en la zona las personas cortan los árboles de mangle con la idea de que este representa un obstáculo visual.
El diagnóstico del estudio señala: El deterioro afecta de manera drástica el importante papel ecológico que cumplen los manglares: aportar materia orgánica y ser fuente de nutrientes para el ambiente acuático. De igual manera se ven alteradas sus funciones como hábitat, resguardo y reproducción para especies acuáticas, lo cual puede repercutir negativamente en la actividad pesquera. No menos importante es el papel que el manglar de franja tiene como estabilizador del sustrato y como regulador de la humedad, vientos marítimos y salinidad, todos ellos factores que tienen influencia inmediata en la infraestructura y en la población de las zonas urbanizadas. (p.42).
El daño es notable, pues cada fin de semana se encuentran botellas de vidrio, bolsas de plástico, hierba quemada (como parte de los trabajos de limpieza de los terrenos) y restos de atarrayas. A pesar de las labores de limpieza emprendidas por la nueva administración, el deterioro ecológico avanza. El estudio informa, finalmente, que la cobertura de manglar ha disminuido en la parte sur de la bahía de Chetumal. En 1998 la cobertura de manglar era de 7.7 hectáreas, y en 2004 se redujo a 4.7 hectáreas, lo cual representa una reducción del 38.5 por ciento en seis años.

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