Carne peligrosa

Enfermedades como cisticercosis, teniasis, fiebre tifoidea, intoxicación alimentaria bacteriana, paratifoidea, salmonelosis y shigelosis, son sólo algunos de los padecimientos a los que toda la población de esta capital nos enfrentamos todos los días, porque las autoridades incumplen normas mínimas para el manejo de la carne que llega todos los días a la mesa de miles de consumidores



Por Jorge Carrillo Beltrán

CHETUMAL.- Enfermedades como la cisticercosis, teniasis, fiebre tifoidea, intoxicación alimentaria bacteriana, paratifoidea y otras como la salmonelosis y shigelosis, son sólo algunos de los padecimientos a los que toda la población de esta capital nos enfrentamos todos los días, sin que las autoridades hagan algo para impedirlo.
Estos padecimientos son ocasionados por carne contaminada.
En otras entregas, hemos dado a conocer mediante entrevistas con diferentes actores involucrados que desde el inicio del proceso hasta que los productos cárnicos llegan al consumidor en esta capital no se cuenta con la infraestructura necesaria para garantizar la inocuidad de la carne.
Así, el director de Salud municipal, Jorge González Orlayneta, ha reconocido que una de las principales necesidades de Othón P. Blanco es rehabilitar el rastro municipal o la construcción de uno nuevo, para bovinos, porcinos y aves; que desde el inicio de esta administración una de las preocupaciones del presidente municipal de Othón P. Blanco, Carlos Mario Villanueva Tenorio, es el sano y adecuado abasto de la población; que se busca la consolidación del proyecto del rastro, que se propone se instale en la zona industrial o bien que se readecue el actual.
También ha reconocido que hasta el momento no existe un matadero de aves en forma, por lo que actualmente funcionan 17 centros de sacrificio en casas particulares.
Otra de las declaraciones que se vienen arrastrando desde la administración anterior es que existen 20 millones de pesos etiquetados para la realización de este trabajo; se ha dicho asimismo, que se paralizarían las labores en el actual rastro de Chetumal. Lo cierto es que lo anterior han sido sólo declaraciones y ninguna acción concreta.
Mientras el riesgo continúa para toda la población que consume carne.
Como se recordará, en el año 2008 se llevó a cabo en esta capital un evento que sirvió de marco para presentar ante autoridades sanitarias de las 32 entidades federativas el Proyecto Nacional para Modernizar los Rastros del país, y en ese entonces el titular de la COFEPRIS afirmó que la carne es un producto susceptible a la contaminación y puede causar enfermedades, por lo que se debe reforzar el control sanitario en las instalaciones dedicadas a esta actividad.
Asimismo, destacó que conforme al Programa Nacional de Salud 2008-2012, el objetivo general es coadyuvar al mejoramiento de las condiciones sanitarias de los 300 rastros y mataderos más importantes del país con poblaciones mayores a 50 mil habitantes en materia de infraestructura, equipamiento y proceso de faena, de acuerdo con la normatividad de salud, ambiental, laboral y pecuaria.
Toscano Velasco, en ese entonces titular de la COFEPRIS, señaló que los estados y municipios deben diseñar estrategias que enfaticen la regionalización de los rastros, ya que bajo dicho esquema, se facilitaría el control sanitario de la carne.
Evidentemente el Programa Nacional de Salud 2008-2012 en esta materia no se ha aterrizado en Othón P. Blanco.
De hecho, dentro del Plan Estatal de Desarrollo 2011-2016 sólo se tocan los siguientes puntos: dentro del programa ganadero el establecimiento de centros de capacitación, reproducción y mejoramiento genético en Bacalar, José María Morelos y Lázaro Cárdenas; el mejoramiento genético, control de engorda de bovino y ovino, impulso al zacate de corte, modernización de los centros de acopio de la leche y mejora de sus procesos de transformación y centros de acopio de bovino y ovino. En ningún otro punto de este Plan se mencionan acciones concretas para atender esta problemática.
Legalmente es el Ayuntamiento Othón P. Blanco quien tiene la responsabilidad sobre el manejo y operación del rastro y del transporte de los productos hacia los mercados públicos donde se expende la carne a los consumidores, lo que significa que en este caso es quien debe cumplir con la Norma Oficial Mexicana NOM-194-SSA1-2004, Productos y Servicios, en la que se establecen las especificaciones sanitarias en los establecimientos dedicados al sacrificio y faenado de animales para abasto, almacenamiento, transporte y expendio, así como las especificaciones sanitarias de productos.
Obviamente esta norma no se cumple. En este reportaje no detallaremos todo lo que corresponde a la matanza que se hace en el rastro de esta capital, mismo que tiene 40 años en operación.
La entrada en vigor de la norma fue e18 de septiembre de 2004 y Quintana Roo tenía un plazo de seis meses para acatarla; esto nunca sucedió.
Por lo tanto detallaremos sólo lo correspondiente al transporte dentro de esta misma disposición legal, que en su numeral 6.8 afirma que los vehículos para el transporte de los productos y subproductos, además de cumplir con las normas correspondientes, deben sujetarse a las siguientes especificaciones:
En un mismo transporte no deben movilizarse simultáneamente productos aptos para consumo humano con rechazos. Las vísceras deben depositarse en compartimentos o recipientes adecuados, debidamente protegidos para evitar su contaminación y el contacto directo con las canales.
Deben ser totalmente cerrados, en los que no exista comunicación entre el compartimiento en el que se transporta el producto y la cabina del conductor.
El vehículo, los ganchos y los recipientes que se utilicen para los productos deben lavarse en el establecimiento antes de la carga del producto.
Los productos no deben entrar en contacto directo con el piso de la unidad.
Los productos deben mantenerse en condiciones de refrigeración o congelación, según corresponda; para las aves domésticas y vísceras se podrá emplear hielo.
Sólo deben abrirse las puertas del transporte cuando éste llegue a cada uno de los lugares de destino, sin menoscabo de las atribuciones de otras dependencias.
Se permite el transporte de carne de diferentes especies siempre y cuando no tengan contacto directo entre sí.
El transporte que se utiliza para el transporte en esta capital es uno convencional de tres toneladas, abierto, por lo tanto sin refrigeración e incluso sin puertas.
Otras de las disposiciones que se violan son las instalaciones y equipo con el que deben contar los establecimientos de venta al mayoreo y al detalle, pues deben contar con unidades de refrigeración o congelación, vitrinas o mostradores con termómetro y todas las superficies que entren en contacto con los productos deben ser lisas, impermeables y de fácil limpieza. Pero está a la vista de todos las condiciones de los mercados públicos, que no cuentan con estos mínimos requisitos, pese a que los dos principales fueron remodelados recientemente con inversión de 26 millones de pesos.
Sólo por mencionar algunos aspectos simples de la norma, se determina que estos no se cumplen, con el riesgo de que la población contraiga enfermedades como la cisticercosis, teniasis, fiebre tifoidea, intoxicación alimentaria bacteriana, paratifoidea y otras como la salmonelosis y shigelosis.
Como siempre la causa de que el Ayuntamiento no cumpla con todas estas disposiciones, no sólo en esta administración, ha sido la falta de recursos económicos, no obstante, se han realizado otras obras con inversiones millonarias, que si bien son necesarias, como el parque temático Biouniverso, pavimentación o ampliación de calles, banquetas y guarniciones, construcción de parques, entre muchas otras, sin embargo, la salud de la población para que pueda gozar de esta infraestructura debe estar en primer lugar y las autoridades como la Dirección de Control y Riesgo Sanitario debe estar presente para vigilar que las normas se cumplan a cabalidad.

El transporte que se utiliza para el transporte de carne en esta capital es uno convencional, de tres toneladas, abierto, por lo tanto sin refrigeración e incluso sin puertas. Otras de las disposiciones que se violan son las instalaciones y equipo con el que deben contar los establecimientos de venta al mayoreo y al detalle, pues deben contar con unidades de refrigeración o congelación, vitrinas o mostradores con termómetro y todas las superficies que entren en contacto con los productos deben ser lisas, impermeables y de fácil limpieza. En todos los mercados y carnicerías esto no se cumple

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