El buen negocio de la piratería

Por Jorge Carrillo Beltrán

CHETUMAL.- Aunque la venta de productos pirata es una opción para el sustento familiar ante la falta de ofertas de trabajo dignas y bien remuneradas, lo cierto es que el fenómeno de la piratería es también un delito federal que representa pérdidas millonarias para los creadores y las empresas que los representan principalmente de la industria disquera y cinematográfica, aunque el fenómeno se ha extendido hacia otros productos como las artesanías, medicamentos, Bebidas alcohólicas, libros, armazones de lentes, prendas de vestir, accesorios, programas computacionales y videojuegos.
El secretario de Seguridad Pública en el estado, Carlos Bibiano Villa Castillo en el marco de los operativos que ha realizado, sobre todo en la zona norte de la entidad, ha decomisado mercancías y desmantelado laboratorios, sin embargo, el brazo de la justicia no ha llegado al sur del estado.
Es evidente que en la capital del estado opera más de un productor de discos piratas que hasta el momento no ha detectado la autoridad o por lo menos los ha dejado actuar.
No hace falta más que salir a la calle para adquirir este tipo de mercancía a precios excesivamente bajos, pero de discutible calidad, es precisamente el precio lo que los hace atractivos al consumidor.
Cabe hacer mención que dentro de los operativos realizados por los elementos de Seguridad Pública que han incluido el desmantelamiento de por lo menos un laboratorio donde se procesaban películas, DVD y videojuegos piratas ubicado en la supermanzana 66 de Cancún, nunca se menciona la colaboración de las autoridades federales en quienes recae el perseguir y castigar este tipo de delitos en contra de la propiedad intelectual.
Entre lo decomisado el pasado 23 de junio de este año hubo impresoras con las que elaboraban las copias de las portadas de los productos apócrifos, varios CPU con diversos quemadores, también aseguraron a dos personas, dinero y algunas dosis de droga.
Los productos piratas se comercializan principalmente en establecimientos informales o de manera ambulante, la Ley de la Propiedad Industrial lo califica como un delito grave que se persigue por querella y el castigo de acuerdo con el Código Penal federal es de 3 a diez años de prisión, por lo que no se alcanza el derecho de salir bajo fianza, además se establecen multas de entre 2 mil y 20 mil días de salario mínimo vigente en el Distrito federal, no obstante, los vendedores de productos piratas al parecer son inmunes a estas disposiciones legales o existe alrededor toda una red de corrupción que impide que el problema termine.
En el mercado Ignacio Manuel Altamirano, sólo por citar un lugar de venta, existen por lo menos 15 establecimientos semifijos en los que se ofrece esta mercancía, con la ventaja adicional de que los compradores pueden comprobar su calidad en televisores o grabadoras; una vez que los videos funcionan o la música se escucha, con cien pesos se pueden llevar hasta tres discos de música de la más variada o hasta dos películas de estreno, incluso piezas de cine que no han sido estrenadas en el país.
Aunque la campaña contra la piratería es fuerte y ha llegado a más de una conciencia entre los padres de familia, la fuerte crisis económica obliga a los consumidores a no pensar en los creadores o artistas y mucho menos en sus representantes y desoyen a su conciencia al momento de adquirir este tipo de material apócrifo.
De acuerdo con la Profeco, la piratería en material eléctrico, discos, ropa y productos en general significa la pérdida de 800 mil empleos a nivel nacional, existen alrededor de 80 marcas registradas de bebidas alcohólicas que para embotellarlas utilizan material reciclado, México ocupa el tercer lugar en el mundo con productos copiados de manera ilegal, la industria editorial pierde mil 250 millones de pesos anuales con la reproducción ilegal de libros.

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