La megaescultura, nadie
sabe, nadie supo
No hay en el presupuesto para este año alguna partida para continuar la obra, catalogada como millonario fraude y robo a la vista de todos
Por Jorge Carrillo Beltrán
CHETUMAL.- Lo que pudo ser el monumento representativo de Quintana Roo a nivel mundial o por lo menos una atractiva y funcional edificación arquitectónica asentada en la Bahía de Chetumal, se convirtió en un tema del que no cualquier funcionario quiere hablar; la opinión pública lo cataloga como millonario fraude y robo a la vista de todos por parte del ex gobernador Joaquín Hendricks Díaz y el escultor Enrique Carvajal “Sebastián”; se trata de la mega escultura Monumento al Mestizaje Mexicano.
La oscura historia de esta obra aún no termina, nadie sabe dónde acabaron los 121 millones de pesos que se han invertido en los sexenios de Joaquín Hendricks Díaz y de Félix González Canto. Según la Secretaría de Cultura, la obra ahora es propiedad del Gobierno del Estado y está a cargo del Instituto del Patrimonio del Estado (IPAE).
Fuentes de la Secretaría de Cultura afirman que ninguna dependencia estatal cuenta con recursos específicos para continuar con el proyecto que inició en el año 2004 y que a siete años continúa en obra negra.
El paso del tiempo y la falta de mantenimiento de la estructura metálica principal han hecho su trabajo, el óxido atenta contra la estabilidad y la posible continuación y utilización futura de dicha estructura.
La administración pública estatal actual, como si se tratara de algo que apesta, pues así lo ha considerado la población, ahora intenta “lavarse las manos” y concesionar el proyecto a la iniciativa privada, según informó el secretario de Infraestructura y Transporte, Mario Castro Basto.
El funcionario declaró recientemente que continúan en la búsqueda de empresas para concesionarla y también para darle mantenimiento con un presupuesto de 500 mil pesos.
El destino que le darían los particulares sería para la construcción de una plaza comercial.
Por su parte, la Secretaría de Cultura informó que en lo que respecta a sus proyectos, la mega escultura no figura dentro de su presupuesto, pues los 500 millones de pesos que se requieren para concluirla, según SINTRA, rebasan toda posibilidad de la institución, aunque su titular, Cora Amalia Castilla Madrid, ha demostrado su interés por darle utilidad a la infraestructura.
Cabe recordar que durante la presentación del proyecto se habló de que esta obra permitiría diversificar el turismo en la capital del estado; además de que la posicionaría a nivel internacional por la magnitud que el Monumento al Mestizaje Mexicano representa, mismo que cuenta con una altura de 68 metros y se encuentra 150 metros dentro de la Bahía.
Investigaciones periodísticas que se han realizado a través de solicitudes de información y apoyados por la Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública, no han obtenido respuesta concreta que permitan esclarecer el uso, hasta hoy, de aproximadamente 100 millones de pesos correspondientes a la administración de Joaquín Hendricks Díaz y 21 millones de pesos adicionales que invirtió Félix González Canto en la mega escultura. Asimismo, no se ha hecho público ningún contrato que establezca relación alguna entre el escultor Sebastián y el Gobierno del Estado para la construcción de la obra y mucho menos los recibos de dinero entregado al artista como pago por el proyecto.
La opacidad del asunto también radica en que el gobierno estatal entregó al llamado Comité Pro Desarrollo Integral de Chetumal Asociación Civil la responsabilidad del manejo de los recursos, lo que ha levantado suspicacias, puesto que de esta manera se trunca la posibilidad de que se llame a cuentas a las administraciones estales pasadas.
Lo cierto es que se ha hablado hasta el cansancio de esta mega escultura, del presunto fraude, acusaciones van y vienen, mientras la estructura continúa deteriorándose en el mismo lugar sin que algún gobernante con un poco de sentido común realice algo concreto para utilizar la infraestructura, porque lo que pudo ser ya no será, pero lo que verdaderamente representa es un monumento a la vergüenza.
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