Parques en ruinas
Ni eso puede resolver el gobierno de Carlos Mario Villanueva. Los parques se encuentran con bancas, incluso de concreto, rotas por el paso de los años, falta de pintura, juegos infantiles destruidos, registros de energía eléctrica sin tapa, bardas y bancas grafiteadas y sucias, lámparas rotas, al grado de que son espacios no aptos para el descanso y la recreación
Por Jorge Carrillo Beltrán
CHETUMAL.- La parte fundamental de la gestión de los Ayuntamientos es sin duda el mejoramiento continuo de los servicios públicos y el mantenimiento de parques y jardines, tarea con la que se tiene que apoyar con un ejército de trabajadores cuyo trabajo debe ser dirigido y supervisado y al parecer esto último es lo que ha fallado en Othón P. Blanco, donde los parques y zonas de recreación se encuentran en ruinas.
Bancas, incluso de concreto, rotas por el paso de los años, falta de pintura, juegos infantiles destruidos, registros de energía eléctrica sin tapa, bardas y bancas grafiteadas y sucias, lámparas rotas, en general, espacios no aptos para el descanso y la recreación.
En un recorrido realizado por algunas colonias de Chetumal, se pudo constatar adicionalmente que estos espacios carecen de árboles que ofrezcan sombra para poder disfrutarlos de día y no nada más sirvan para que las pandillas se reúnan por las noches, quitándole la oportunidad a las familias de su disfrute.
Un ejemplo de ello es el parque que se encuentra en la confluencia de las calles Juan José Siordia con Corozal, donde el panorama es desolador.
En circunstancias similares se encuentra el tradicional parque de las Casitas, que es utilizado por jóvenes y niños que utilizan el servicio de internet, donde incluso existen servicios sanitarios que de nada sirven, pues se encuentran siempre bajo candado, y cuenta con depósito de basura que de manera campechana se encuentra amarrado a un poste ubicado junto al paradero de la avenida Venustiano Carranza y que por lo mismo no es demasiado útil.
En la colonia Proterritorio el escenario no es distinto y así por el estilo muchos parques, no todos, porque algunos son relativamente nuevos, causan vergüenza, pues se supone que los impuestos que la ciudadanía paga son precisamente para destinarlos en el mantenimiento de esta infraestructura.
Aunado a la recaudación de impuestos se encuentran las participaciones federales que podrían utilizarse para nueva infraestructura o el propio mantenimiento de la ya existente, o también para ello se puede hacer uso de los recursos extraordinarios que se gestionan ante la Federación, pero tal parece que todo este recurso sólo se utiliza para el pago de la alta burocracia municipal o de la deuda histórica y nueva que cada administración va dejando a su paso.
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